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Lo di absolutamente todo, y me quedé sin nada. Pero durante tres largos años se rieron de mi, ahora lo sé, nunca sintieron nada. Que pena por esa persona. Pero no me arrepiento de nada. Y me quedo con la alegría de haberme pasado toda la tarde comprando billete, regalos, eso ya no pueden quitármelo. Y volvería a quererla, aún sabiendo que acabaría conmigo.
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