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Lo sentí con toda mi alma, eso Dios lo sabe, pero no supe demostrarlo, no supe querer. Y lo que sentí y me pasó es el regalo más grande que una persona puede tener en la vida, lo transformó todo, y no supe entenderlo, no supe cómo vivirlo. Cuando la vida sólo me pedía que lo viviera con naturalidad, y sin tanto miedo. Pero todo eso vive conmigo a cada instante ahora, fue y será siempre lo mejor y más valioso de mi vida. Por eso ya no quiero mirar a ningún otro lugar, ni a nadie más, porque lo mejor ya ha pasado, y seguirá siempre. Por eso quiero volver a entrar en mí, para volver a sentirlo con serenidad, aunque esté sólo, porque en realidad, no lo estaré. Lob
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