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Y de corazón digo que ya fue suficiente. Que fue mi último aliento. Que te deseo lo mejor del mundo en tu vida y decisiones. No lo merezco ni lo merecí. Mucha suerte. Pero no hay persona merezca tanto mi pena y tú indiferencia. Cuídate, y no te preocupes jamás te volveré hablar ni iré a verte más. Ya quedé agotada y sin fuerzas para tí. Acepto tú decisión y cree tú lo que quieras de mí que jamás te aproximaras a ver lo que valgo de verdad. Que la vida te trate bien! Adiós Eva y Compañía
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