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Yo, que a tus ojos no engaño, tú qué a los míos buscas. Agonía, bendita agonía que culmina con tu mirada y la mía.
Quién pretende negar! Si entre mil miradas, tú alma y la mía se pierden en la lejanía.
Agonía, dulce agonía que tus ojos y los míos anhelan cada día.

A mí perfecta desconocida.
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